logo corp hcuch
29/01/2026
Hospital Clínico Universidad de Chile

Cuidado de los ojos en verano: ¿En qué me debo fijar?

Ojos rojos después de la piscina, picazón por la arena o ese ardor que no se va luego de largas horas en el sol: ¿Cuándo es normal y cuándo deberías preocuparte? El Dr. Crescente López, oftalmólogo de Clínica Universidad de Chile Quilín, explica cómo proteger tus ojos este verano y qué hacer si algo sale mal.

Entre el cloro de la piscina, la arena en la playa y la intensa radiación ultravioleta, los ojos enfrentan una triple amenaza en los meses de calor ¿De cuál preocuparse primero? El Dr. Crescente López asegura que el orden está fijado por su nivel de daño. “Hay un orden de prioridad. Primero el cloro, ya que provoca una irritación directa sobre la córnea y la conjuntiva, y si está muy concentrado, puede provocar queratitis importante", es decir, una alteración del pH natural del ojo que puede provocar inflamación, ardor y enrojecimiento.

Si bien la irritación ocular después de nadar es común, el especialista marca la línea con lo preocupante según el tiempo y la intensidad de la molestia. “Los ojos rojos son normales. Para ellos se recomienda usar lágrimas artificiales para lubricar y, en general, con eso debería pasar. Ahora, si esto persiste por más de 24 horas, hay secreción, dolor o baja de visión, tenemos que buscar alguna otra causa y, por lo tanto, debe ser evaluado con un oftalmólogo”. Estas señales de alerta podrían indicar una infección o daño mayor que requiere tratamiento específico.

El segundo factor que considerar es la arena, pues con la diversión de la playa puede entrar a los ojos con facilidad y causar una sensación de cuerpo extraño. Según el oftalmólogo, lo principal es no frotar el ojo para no generar abrasiones en la superficie de la córnea. En su lugar recomienda, “Parpadear para generar lágrimas y que de forma natural salgan las partículas, o bien, usar lágrimas artificiales para que se vaya drenando la arena. Si aun así ésta se mantiene, hay que acudir a consulta, pues puede requerir que la saque un oftalmólogo bajo microscopio”.

En cuanto a la radiación ultravioleta, el Dr. López asegura que el utilizar lentes con protección UV es imprescindible. “Sin embargo, en Chile no hay tanta cultura de usar lentes de sol; por suerte ha mejorado un poco, lo mismo que el uso sombrero, pero el recordatorio es necesario. Siempre hay que protegerse del sol y la radiación”.

Otro factor que muchos olvidan son las alergias estacionales y el aire acondicionado. Para este último, el oftalmólogo explica que "dado el clima seco y el exceso de ventiladores y aire acondicionado, los ojos se secan más de la cuenta". Por lo tanto, personas con ojo seco preexistente requieren más tratamiento durante el verano y quienes nunca lo han padecido pueden comenzar a experimentarlo por las mismas razones. La solución, nuevamente, son las lágrimas artificiales.

Uno de los errores más peligrosos del verano involucra a quienes usan lentes de contacto y se meten "solo un ratito" al agua con ellos puestos. El Dr. López es categórico: "Los lentes de contacto jamás deben usarse en ningún lugar donde nos vamos a sumergir. Esto en piscina, río, mar, lagos. Nunca". La razón es alarmante: en aguas confinadas como piscinas o lagunas proliferan amebas que pueden generar infecciones. "Las personas pueden perder las córneas", advierte. Incluso usar lentes de natación por encima no elimina el riesgo, ya que —advierte el especialista—el agua entra igual al ojo.

Finalmente, para disfrutar el verano sin descuidar la salud visual, el especialista recomienda armar un kit básico de protección: lentes de sol con filtro UV certificado (idealmente complementados con sombrero), lentes de agua o deportivos específicos para quienes practican actividades acuáticas o deportes de impacto como surf y lágrimas artificiales de venta libre en farmacias. “Estos tres elementos simples pueden prevenir desde molestias menores hasta complicaciones graves”, concluye.

Por: Rocío Cortez

Edición General: Fernanda Farfán

Comunicaciones Corporativas HCUCH