21/07/2026
Uno de cada 10 chilenos vive con asma: especialistas de nuestro Hospital explican las causas de su aumento
Actualmente el Ministerio de Salud estima que cerca del 10% de la población chilena mayor de cinco años vive con asma, una de las enfermedades respiratorias crónicas más frecuentes del país y cuyo porcentaje ha ido al alza en las últimas décadas. Frente a este escenario, los doctores Felipe Rivera, broncopulmonar, y María Antonieta Guzmán, jefa del Servicio de Inmunología, VIH y Alergias de nuestro Hospital, abordan los factores que han contribuido a su aumento y la importancia de un diagnóstico y tratamiento oportunos.
Uno de cada diez chilenos vive con asma. Un diagnóstico cada vez más frecuente y que, según diversos estudios nacionales, ha traído consigo un aumento en proporción y cantidad de hospitalizaciones pediátricas en la última década, especialmente en niños de entre cinco y nueve años. El asma es una enfermedad caracterizada por episodios recurrentes de obstrucción de los bronquios provocando síntomas como tos persistente, silbidos al respirar, sensación de ahogo o falta de aire y opresión en el pecho. Aunque suele asociarse a la infancia, puede presentarse en cualquier etapa de la vida y responde a una combinación de factores genéticos y ambientales.
“En el asma existe una hiperreactividad bronquial, es decir, una reacción anormal de los bronquios frente a ciertos estímulos como pólenes, pastos, infecciones virales, contaminación ambiental, etc. Esto provoca que los músculos de los bronquios se contraigan, aumenten las secreciones y se produzca inflamación. Generalmente hay un ambiente propicio para que se produzca y un agente que finalmente la desencadena. Se calcula que en Chile el asma bronquial oscila entre un 8% y un 15% de la población”, explicó el Dr. Rivera.
¿Por qué ha aumentado el diagnóstico de asma en nuestro país?
• Contaminación ambiental:
La contaminación continúa siendo uno de los factores más estudiados en el aumento de enfermedades respiratorias, ya que expone a nuestro sistema a funcionar con estímulos que lo irritan. “La contaminación mezcla gases, esmog, polvo, entre otras cosas, que irritan la vía aérea y sirven de estímulo para que el bronquio responda con obstrucción, edema y secreción. Sin embargo, casi siempre existe un sustrato genético detrás. No todas las personas expuestas desarrollan asma, pero quienes tienen predisposición presentan una mayor probabilidad de manifestarla”, señala el broncopulmonar.
• Obesidad:
Especialistas han observado una asociación entre el aumento de la obesidad y el sedentarismo con el aumento del asma. Según menciona el Dr. Rivera: “Son factores que han ido aumentando en las últimas décadas y que contribuyen a la aparición de distintas enfermedades respiratorias como el asma”.
• Aumento de la vida urbana:
La menor exposición en la infancia a microorganismos podría influir en el desarrollo del sistema inmune, aumentando su susceptibilidad a alérgenos y a desarrollar enfermedades respiratorias. “El niño que crece en el campo está expuesto desde muy pequeño al polvo, animales y distintos microorganismos que activan las defensas y respuesta de su sistema inmune, mientras que en la ciudad existe una tendencia a evitar el contacto con la tierra y a utilizar numerosos productos químicos para la limpieza. Todo eso puede influir en el desarrollo de enfermedades alérgicas y asmáticas”, comenta el especialista.
• Mejores herramientas diagnósticas:
El acceso a exámenes especializados ha permitido detectar con mayor precisión a pacientes asmáticos. En palabras del Dr. Rivera: “Antiguamente se hablaba mucho del síndrome obstructivo. Hay cuadros infecciosos que provocan crisis de asma, pero no son asma, sino que el mecanismo infeccioso inflamatorio produce que el bronquio se cierre. Cuando esto es repetitivo y hay antecedentes familiares, uno sospecha que hay algo más. Actualmente disponemos de exámenes como la espirometría y el test de provocación bronquial que permiten reconocer con mayor certeza a los pacientes asmáticos. Eso también hace que hoy parezca que hay más casos, porque estamos diagnosticando mejor”.
• Factores presentes en el parto:
Existen teorías que apuntan a que la exposición a la microbiota materna podría favorecer en el desarrollo de una inmunidad más temprana. Al respecto, el broncopulmonar indica: “Es una hipótesis que se sigue estudiando, pero que busca explicar por qué algunos pacientes presentan una mayor predisposición a desarrollar enfermedades respiratorias más adelante. Según señala, el paso por el canal del parto permitiría al recién nacido entrar en contacto con la flora habitual de la madre, ayudando a activar su sistema inmune, mientras que los niños nacidos por cesárea pasan de forma séptica y el contacto de su vía aérea con los estímulos del exterior es tardío”.
El especialista agrega que el asma puede aparecer en cualquier momento de la vida. “Aunque es más frecuente en la infancia, algunos pacientes experimentan una disminución de los síntomas durante la adolescencia y vuelven a aparecer más tarde. También existen un grupo menor que desarrolla asma en la adultez o hacia la tercera edad, asociados a factores como obesidad, tabaquismo o antecedentes familiares”.
Por otro lado, sostiene que mantener una adecuada adherencia al tratamiento, aprender a utilizar los inhaladores y asistir a controles médicos periódicos son factores esenciales para prevenir una crisis. “El peor error de un asmático es usar los inhaladores únicamente cuando se ahogan y no de forma constante. El tratamiento tiene dos pilares fundamentales: educación y técnica. Los inhaladores requieren una técnica de uso y el médico debe enseñarla. Un buen tratamiento necesita un controlador y un aliviador. Los controladores son los corticoides inhalatorios que, a dosis adecuadas, la probabilidad de daño es bajísima. El aliviador es aquel que, a pesar del uso del controlador, se utiliza para desahogarse”.
Cerca del 70% de los casos generales de hospitalización por asma corresponden a su variante alérgica. El asma alérgica está asociada a antecedentes de rinitis, alergias alimentarias o sensibilidad a elementos presentes en el ambiente: pólenes, polvo, ácaros, etc. En muchos casos, sus síntomas comienzan en la infancia y se hacen más evidentes durante determinadas épocas del año, como la primavera.
“A partir de los cinco años, cuando un niño continúa presentando síntomas fuera de los cuadros infecciosos respiratorios y tiene antecedentes de alergias o rinitis, uno comienza a sospechar un perfil asmático. Cuando existe asma alérgica, la pared del bronquio se llena de células inflamatorias y moco, reduciendo el espacio disponible para respirar. Si, por ejemplo, una persona es alérgica a los pólenes y se expone sin un tratamiento adecuado, puede desencadenar una crisis”, explica la Dra. María Antonieta Guzmán.
La especialista destaca que el tratamiento oportuno no sólo permite controlar la enfermedad, sino también prevenir su desarrollo en personas alérgicas. “Si del 30% de la población que tiene rinitis alérgica, el 40% desarrollará asma, la inmunoterapia alergénica puede reducir esa cifra a cerca del 20%. Desde ese punto de vista, la inmunoterapia también debiera considerarse una medida de salud pública”, concluyó.
Por: Rocío Cortez
Edición General: Fernanda Farfán
Comunicaciones Corporativas HCUCH