08/11/2017
¿Qué hacer frente a un cólico renal?
Un cólico renal es el dolor causado por la distensión brusca del uréter, sistema pielocalicial y cápsula renal, secundario a una obstrucción aguda del uréter. Este síndrome es originado habitualmente por el descenso de un cálculo, pero también se deben considerar otras causas como compresiones extrínsecas del uréter por adenopatías o expulsión de coágulos.
La presentación clásica del cólico renal es un dolor de inicio brusco e intenso en la fosa renal bajo la última costilla con irradiación lateral hacia el flanco y genital. Se asocia a inquietud psicomotora, náuseas y vómitos. La intensidad del dolor es fluctuante, incluso sin dolor entre los ataques. Puede o no asociarse a hematuria.
El gold estándar en el estudio imagenológico es un escáner sin contraste (pielotac) con una elevada sensibilidad y especificidad cercana al 100%. Además permite descartar otras patologías de comienzo agudo como son la apendicitis, la diverticulitis, la disección aórtica, el embarazo ectópico, la pielonefritis aguda y la pancreatitis aguda, entre otras. La ecografía es de gran utilidad en embarazadas y niños para evitar la radiación, permitiendo visualizar cálculos pielocaliciales y la hidronefrosis como signo indirecto de obstrucción ureteral. Lamentablemente la ecografía tiene muchos falsos positivos y muchos falsos negativos, motivo por el cual se usa solo excepcionalmente en el estudio del cólico renal.
Los exámenes de laboratorio se orientan a descartar la presencia de infección (hemograma, PCR, urocultivo y ex orina) y a valorar la función renal (nitrógeno ureico y creatinina).
Manejo del cólico renal: la analgesia inicial es el pilar del tratamiento en esta fase aguda. Los fármacos más recomendados son los analgésicos y los derivados opioides. Los antiinflamatorios no esteroidales son los más eficaces y se utilizan como primera línea, dentro de los cuales destaca el diclofenaco. El paracetamol también ha demostrado ser un analgésico efectivo en el dolor agudo. Algunos estudios comprueban similar eficacia entre el paracetamol endovenoso y los derivados opioides, estos últimos con más efectos adversos, ya que intensificarían las náuseas y los vómitos ya presentes en el cólico renal. Se aconseja el uso derivados opioides como última línea en el manejo del dolor.
La mayoría de los pacientes con cólico renal presentan cálculos pequeños menores de 5 mm que pueden ser expulsados espontáneamente y, por lo tanto, manejarse en forma ambulatoria.
La terapia expulsiva consiste en elevar la ingesta de líquidos, uso de analgésicos y tamsulosina. La tamsulosina es un bloqueador alfa adrenérgico, dilatador del uréter, que ha demostrado ser eficaz incrementando las tasas de expulsión de cálculos con mínimos efectos colaterales. Si el cálculo es de un tamaño mayor que 5 mm o no es eliminado en un plazo de 4 a 6 semanas se reducen las posibilidades de eliminación espontánea y deberá resolverse quirúrgicamente para evitar el daño renal.
Si bien la mayoría de los cólicos renales pueden manejarse ambulatoriamente con control urológico diferido, un grupo reducido de pacientes deberá hospitalizarse de urgencia. Los motivos de hospitalización son pacientes con anuria (ausencia producción de orina), ya sea por litiasis ureteral en riñón único o litiasis ureteral bilateral; dolor persistente que no responde a analgesia; infección renal con o sin sepsis; mujer embarazada con contracciones uterinas y paciente con riñón transplantado. Estos pacientes deberán ser evaluados y tratados por el urólogo especialista. En caso de anuria por obstrucción ureteral en riñón único, deberá desobstruirse mediante la extracción endoscópica (ureteroscopía) o fragmentación externa (litotripsia) del cálculo. En caso de infección asociada a obstrucción ureteral, deberá instalarse endoscópicamente un catéter que permita el drenaje de la infección, sumado a un tratamiento antibiótico. Luego que se resuelva la infección se podrá extraer o fragmentar el cálculo según su tamaño, ubicación y preferencia del paciente.
Finalmente, la prevención de futuros cálculos urinarios se ataca mediante medidas generales como elevar la ingesta de líquidos, reducir la sal y las proteínas de origen animal de la dieta; y mediante medidas específicas que se aplican después de realizar un estudio metabólico acucioso con muestras de orina y sangre.