Hospital Clínico Universidad de Chile
06/05/2026
Hospital Clínico Universidad de Chile

Salud mental materna: la importancia de pedir ayuda durante el embarazo y la crianza

Para muchas mujeres la ansiedad, culpa y el agotamiento son parte del embarazo y la crianza. Incluso antes de la gestación, las expectativas en torno a la maternidad y lo que realmente se vive en ella es una de las principales causas de cuadros depresivos en este periodo. Por ello, en el marco del Día Mundial de la Salud Mental Materna, la Unidad de Psicología del Servicio de Ginecología y Obstetricia de nuestro Hospital, releva la importancia de contar con espacios de apoyo oportuno.

El Día Mundial de la Salud Materna se conmemora anualmente el primer miércoles de mayo, con el objetivo de sensibilizar sobre la prevención, detección y tratamiento de los problemas de salud mental durante el periodo perinatal. Un desafío no menor en Chile, ya que alrededor del 20% de las mujeres en nuestro país desarrollan depresión perinatal o postparto. A esto se le suma que hasta el 70% de las mujeres va a experimentar síntomas depresivos leves hasta dos semanas después del parto, conocidos como “baby blues”.

En este escenario, el acompañamiento psicológico cumple un rol clave. Así lo explican María Fernanda Pulgar y Margarita Leal, psicólogas de la Unidad de Psicología del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital, quienes trabajan con mujeres en distintas etapas del proceso reproductivo y de crianza, abordando tanto cuadros ansiosos y depresivos como malestares emocionales que, sin constituir necesariamente un diagnóstico, impactan de forma significativa en la experiencia materna.

Desde la Unidad explican que las consultas reflejan un patrón que se repite. “Abunda mucha la culpa en las mujeres, sobre todo cuando no lo están pasando bien en el embarazo y se encuentran con la disyuntiva de ‘yo debería estar disfrutando mi embarazo. Todos me dicen que debería estar disfrutándolo. ¿Por qué no lo estoy haciendo?’. Se idealiza bastante esta etapa y muchas mujeres piensan que debería ser una situación perfecta. Incluso, en cuanto a la planificación, varias veces nos encontramos con mujeres que llegan y dicen: ‘Es que todavía no quería ser mamá porque no es el momento perfecto’, pero la verdad es que el momento perfecto no existe”, señala Leal.

Estas dudas van mutando mientras la maternidad va avanzando y socialmente van apareciendo otras exigencias. "El ideal de la supermamá es a lo que todas aspiran. Las imágenes de cómo se debe ver y vivir una maternidad siempre están ligadas a resolverlo todo. Sin embargo, es bien frecuente que nos lleguen mujeres diciendo: amo a mi hijo, pero no me gusta ser mamá’ o ‘no me gusta este nivel de responsabilidad’ o ‘yo entiendo que es así, pero me siento muy sola porque no tengo ningún espacio donde poder decir que estoy cansada, frustrada y que me gustaría que me apoyaran más’. Las crianzas cada vez son más solitarias y muchas veces lo que se necesita es adecuar las expectativas y exigencias propias, porque uno no puede estar en todos lados. Como herramienta intentamos psicoeducar en términos de lo que es esperable en este momento de la vida: que estés agotada, irritable, sensible, pero también que eso se va a ir cambiando con el tiempo. Así logran vivir más amablemente la maternidad”, agrega Pulgar.

A esto se suma la dificultad para expresar estas emociones en el entorno cercano. Margarita Leal explica que el impacto de pedir ayuda también radica en derribar los prejuicios que existen en torno a la salud mental. “Existen grandes prejuicios respecto a buscar ayuda psicológica, aún más en torno a la maternidad. Muchas veces, cuando las mujeres lo hablan con otras madres, el discurso es ‘cómo vas a estar cansada’. Tenemos ese problema de que se nos olvida cómo vivimos nuestro propio proceso: todo se idealiza y así mismo se transmite”.

En este sentido, Fernanda Pulgar enfatiza que el cuidar y hablar sobre salud mental materna trasciende la experiencia individual. “Las sociedades están sustentadas sobre cómo las madres criamos a nuestros hijos. Una madre que esté suficientemente contenida va a poder atender las necesidades reales de ese hijo de manera adecuada. Eso se traduce en un mejor desarrollo emocional y, en definitiva, en una mejor sociedad”.

Finalmente, las especialistas destacan la importancia de contar con espacios de apoyo accesibles. La Unidad de Psicología del Servicio de Ginecología y Obstetricia acompaña a mujeres en todas las etapas, desde la planificación del embarazo hasta la crianza, con atención individual y la posibilidad de integrar redes de apoyo cuando es necesario. Las horas están disponibles directamente a través de la página web del Hospital, sin necesidad de derivación, y también mediante interconsultas desde otras unidades del Servicio. El mensaje es claro: si el embarazo o la maternidad no se están viviendo como se esperaba, pedir ayuda no solo es válido, sino necesario.

Por: Rocío Cortez

Edición General: Fernanda Farfán

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