17/06/2026
¿Cómo cuidar tu cabello en invierno?
Durante el invierno, el aire frío y seco del exterior, la calefacción en interiores, la contaminación ambiental y el roce constante con accesorios de lana son una bomba de daño para el cabello. Estos factores pueden generar sequedad extrema, friz, electricidad estática y, en algunos casos, agravar afecciones del cuero cabelludo, como la dermatitis seborreica. Por ello, la Dra. Irene Araya, directora del Departamento de Dermatología de nuestro Hospital, entrega distintas estrategias de cuidado para nuestro cabello en invierno.
Más allá de una cuestión estética, el cuidado del cabello es fundamental para mantener la integridad física de la fibra capilar. Según explica la Dra. Araya, “La falta de humedad ambiental y el uso excesivo de fuentes de calor (secadores y planchas) aumentan la fragilidad del pelo, haciéndolo más propenso al quiebre. Además, la contaminación del área urbana deposita partículas que hacen que el cabello se perciba áspero, seco y sin brillo”.
En este sentido, como regla general, la dermatóloga recomienda construir una rutina enfocada en tres pilares fundamentales: Limpieza equilibrada, hidratación profunda y protección física. “El uso de acondicionadores y mascarillas es fundamental, ya que estos productos reducen la fricción, sellan la cutícula y minimizan la pérdida de agua, contrarrestando el efecto de pelo frisado”.
Cuando hablamos de limpieza equilibrada no se trata de no lavarse menos el pelo para prevenir la sequedad. Según la especialista, este es uno de los mitos más frecuentes durante esta época. Sin embargo, un cuero cabelludo limpio es fundamental para evitar “la acumulación de sebo oxidado, partículas contaminantes y escamas, lo que podría irritar la piel”. La Dra. Araya señala : “Se puede lavar el cabello diariamente siempre que se utilice un champú suave y bien formulado, preferiblemente con un pH cercano a 5.5 para no alterar la barrera natural del cuero cabelludo. Lo más importante en invierno es no descuidar el acondicionador en cada lavado, aplicándolo de medios a puntas para restaurar la suavidad y el brillo”.
Otro problema frecuente durante el invierno es el friz y la electricidad estática provocada por el uso de gorros, bufandas y otros accesorios de lana o tejidos sintéticos. La dermatóloga explica que estos efectos son provocados por la carga negativa sobre la fibra capilar y la falta de humedad en el ambiente. Para reducir sus efectos, recomienda usar “accesorios con forros de seda o satén, o tejidos suaves como el algodón, que generan menos fricción. Además, el uso de productos que contengan siliconas (como dimeticona) o agentes de recubrimiento crea una película protectora que disipa la electricidad estática y mejora la manejabilidad. También es importante evitar salir a la calle con el cabello mojado, ya que el frío excesivo favorece el quiebre por manipulación”.
La caída del cabello también suele generar preocupación durante los meses de frío. No obstante, en la mayoría de los casos se trata de “una variación estacional normal del ciclo de crecimiento del folículo piloso”, indica la doctora. De todas maneras, es enfática al señalar que la alimentación es un factor importante en este ámbito y que si la caída se extiende por más de tres meses, es necesario consultar con un especialista. “Lo ideal es mantener una nutrición rica en hierro, zinc, vitamina D y proteínas, ya que sus déficits sí pueden debilitar el cabello. Si la caída es muy intensa, persiste por más de tres meses o se nota un gran cambio de densidad, como “pelones” en el cuero cabelludo, debe consultar a un dermatólogo”.
Finalmente, la especialista advierte que la contaminación ambiental propia del invierno también afecta la salud del cabello. Las partículas contaminantes tienden a adherirse a la superficie capilar y al cuero cabelludo, favoreciendo la sequedad, la opacidad y la irritación, además de agravar condiciones como la dermatitis seborreica. Frente a ello, destaca la importancia de mantener una higiene adecuada y utilizar productos que ayuden a proteger el cabello.
"Para combatir estos efectos, es esencial eliminar la mezcla de sebo y contaminación sin despojar al cabello de sus lípidos protectores. Además, el uso de productos con agentes antioxidantes o recubrimientos protectores puede ayudar a limitar la adhesión de nuevas partículas contaminantes", concluye la Dra. Araya.
Por: Rocío Cortez
Edición General: Fernanda Farfán
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