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Trasplante meniscal alogénico: experiencia en Hospital Clínico Universidad de Chile

Allogeneic meniscal transplantation is a surgery with limited and specific indications, reserved for young patients with a history of meniscectomy and persistent pain, in whom the aim is to restore meniscal function and prevent progression to osteoarthritis. This article describes the first two cases of meniscal transplantation performed at the University of Chile Clinical Hospital. A 25-year-old man with a history of lateral meniscectomy and a 16-year-old adolescent previously operated on for a discoid meniscus, both with debilitating lateral pain, recurrent joint effusion, and no response to conservative treatment. A custom-fitted lateral allogeneic graft, adapted using magnetic resonance imaging, was used. The surgical technique consisted of preparing the graft with traction sutures ("reels") on both roots anterior to the popliteal hiatus, tibial tunnels at the anatomical insertion sites, and fixation using combined techniques: inside-out for the body, all-in for the posterior horn, and outside-in for the anterior horn. The roots were fixed with an extracortical knot between the two tunnels. Both patients progressed favorably, with resolution of pain and joint effusion, and adequate graft integration as confirmed by clinical and imaging follow-up at six months. International literature reports complication rates of less than 10%, with an estimated graft survival of 73.5% at 10 years and 60.3% at 15 years. These cases demonstrate the feasibility of incorporating this technique into the public healthcare system, highlighting the importance of proper indication and surgical execution to maximize its clinical benefits.
Keywords: meniscus, transplant, meniscectomy, allogeneic

Rev Hosp Clín Univ Chile 2026; 37: 122 - 31. DOI: 10.5354/2735-7996.2026.79803
Martín Guzmán A., Pedro Acuña O., Maximiliano Barahona V.

La lesión meniscal es una de las patologías más frecuentes de la rodilla(1). Aunque hace sólo unas décadas los meniscos eran considerados una estructura vestigial, hoy entendemos su importancia como estructuras clave para proporcionar una función óptima de la rodilla(2). El menisco es una estructura fibrocartilaginosa intraarticular de la rodilla, cuya función principal es distribuir las cargas entre el fémur y la tibia, estabilizar la articulación y proteger el cartílago articular. Frente a una lesión meniscal severa que requiere resección parcial o total (meniscectomía), se altera la biomecánica articular y se acelera el desgaste del cartílago, lo que puede llevar al desarrollo de artrosis precoz, especialmente en pacientes jóvenes y activos(3,4). En este contexto, el trasplante meniscal alogénico se ha convertido en una alternativa quirúrgica para reemplazar el menisco resecado en pacientes sintomáticos. 

IMPORTANCIA DEL MENISCO
Los meniscos son estructuras fibrocartilaginosas semilunares que cumplen funciones fundamentales en la biomecánica de la rodilla. Están compuestos por una matriz extracelular densa, rica en colágeno tipo I (90% del contenido total), con cantidades menores de colágeno tipo II y fibras elásticas, además de proteoglicanos y glucoproteínas que otorgan propiedades viscoelásticas únicas(5). A nivel celular, contienen fibrocitos meniscales dispersos que disminuyen en número con la edad y se concentran en la periferia vascularizada del menisco(6). 

El menisco medial y el lateral presentan diferencias morfológicas y funcionales importantes. El menisco lateral es más móvil y presenta una forma más cerrada en C, cubriendo entre el 75% y 93% de la meseta tibial lateral, mientras que el menisco medial tiene forma semicircular, cubriendo solo entre el 51% y 74% de la meseta tibial medial(7). Estas diferencias se explican por sus distintos patrones de inserción, vascularización y fijación capsuloligamentosa(8). Por ejemplo, el menisco medial se encuentra firmemente adherido a la cápsula articular y al ligamento colateral medial, lo que lo vuelve más susceptible a lesiones, mientras que el lateral tiene inserciones más laxas y su unión a la capsula se encuentra interrumpida por el tendón poplíteo, lo que permite mayor desplazamiento(9). 

Si bien, tradicionalmente a los meniscos se les ha atribuido una acción “amortiguadora”, evidencia biomecánica y evolutiva reciente ha cuestionado esta idea. En realidad, su rol primordial es mejorar la congruencia articular y distribuir las cargas de manera más uniforme sobre el cartílago articular, lo que reduce el estrés focal, más que absorber energía(7). 

La resección meniscal, especialmente cuando es subtotal o total, tiene consecuencias negativas documentadas desde la década de 1940(10). La pérdida funcional del menisco suele ocurrir después de una meniscectomía subtotal o total; sin embargo, su función también se ve comprometida frente a una lesión radial profunda o la desinserción de alguna de sus raíces (anterior o posterior), con la consiguiente alteración de la transmisión de las tensiones circunferenciales, equivalente a la ausencia del menisco(11). Una rodilla meniscectomizada presenta menor superficie de contacto femorotibial, lo que aumenta la presión sobre el cartílago y acelera su desgaste(12). Además, la pérdida del menisco altera la cinemática de la rodilla, compromete la estabilidad rotacional y favorece la progresión hacia la artrosis, especialmente en pacientes jóvenes y activos(13,14). 

Con la creciente comprensión del papel fundamental que desempeñan los meniscos en la función óptima de la rodilla, la reparación meniscal se ha convertido en la modalidad preferida para estas lesiones.(15) Sin embargo, algunas lesiones no son susceptibles de reparación, dejando al paciente con un menisco no funcional o ausente. Es en este escenario donde toma relevancia el trasplante meniscal alogénico.

TRASPLANTE MENISCAL ALOGÉNICO
Este procedimiento consiste en implantar un menisco proveniente de un donante cadavérico (injerto alogénico) con el objetivo de restaurar la función meniscal, disminuir el dolor y prevenir la progresión del daño articular(16,17). Si bien el trasplante meniscal no logra replicar completamente las propiedades biomecánicas del menisco nativo, múltiples estudios han demostrado mejoría clínica sostenida y una posible acción condroprotectora(18,19). 

La primera descripción del trasplante meniscal en humanos data de 1984(18) y desde entonces se ha convertido en una técnica habitual en centros especializados a nivel internacional. La selección de pacientes es un proceso crucial que, en muchos casos, predetermina el resultado del procedimiento y la evolución del paciente(20). Este proceso incluye la evaluación de su historial médico, un examen físico minucioso y el estudio de imágenes. En las últimas décadas, su uso se ha consolidado en pacientes menores de 50 años con antecedentes de meniscectomía, dolor persistente y sin evidencia de artrosis avanzada ni desalineación significativa de la extremidad(19,21). Con la evolución de las técnicas quirúrgicas y mejoría en la selección de pacientes, la preservación y tamaño del injerto, las técnicas quirúrgicas y los protocolos de rehabilitación, esta cirugía ha demostrado ser una modalidad de tratamiento eficaz a corto y mediano plazo para pacientes seleccionados(21). 

En Chile, y particularmente en el sistema público, la incorporación de esta técnica ha sido escasa, lo que motiva la necesidad de difundir su indicación, fundamentos y resultados. En este artículo se presentan los dos primeros casos de trasplante meniscal realizados en el Hospital Clínico Universidad de Chile con el objetivo de describir la técnica quirúrgica empleada, las consideraciones clínicas relevantes y los resultados preliminares obtenidos. 

CASOS CLÍNICOS

Caso 1:
Paciente de sexo masculino, de 25 años, sin antecedentes mórbidos, trabajador del área de la construcción, con antecedentes de meniscectomía lateral artroscópica realizada 10 años atrás por una rotura radial del menisco lateral de rodilla derecha. Desde hace aproximadamente cuatro años, presenta dolor lateral persistente que varía en intensidad dependiendo de la carga, limitando sus actividades de la vida diaria. Refiere además episodios recurrentes de derrame articular, sin respuesta satisfactoria a tratamiento conservador, incluyendo fisioterapia, modificación de actividades y analgesia escalonada. 

El examen físico evidenció eje de la extremidad neutro sin signos de inestabilidad ligamentaria, pero con dolor a la palpación en la interlínea lateral y prueba de McMurray positiva. El índice de masa corporal fue de 28. El estudio imagenológico evidenció signos de déficit meniscal lateral y edema óseo subcondral en cóndilo femoral lateral, sin signos de artrosis avanzada. 

Caso 2:
Paciente de sexo femenino, de 16 años, sin antecedentes mórbidos, con antecedente de meniscectomía subtotal lateral de rodilla derecha, realizada dos años atrás en otro centro por un menisco discoideo. Desde la cirugía, ha presentado dolor persistente en el compartimento lateral, acompañado de episodios recurrentes de derrame articular, lo que ha limitado de forma progresiva su funcionalidad. 

Refiere imposibilidad de retomar actividades deportivas y presencia de molestias incluso durante actividades básicas de la vida diaria, como caminar prolongadamente o subir escaleras. No presenta antecedentes de patología reumatológica ni de inestabilidad ligamentaria. Al examen físico destaca dolor a la palpación en interlínea lateral y limitación funcional secundaria al dolor, sin signos clínicos de malalineamiento. 

Los estudios imagenológicos revelaron ausencia de menisco lateral funcional, presencia de derrame articular moderado y lesión condral focal grado 3 en la zona de carga del cóndilo femoral medial, sin signos de artrosis avanzada ni desviaciones en el eje mecánico (Figura 1). 

 

Figura 1. Evaluación preoperatoria del caso clínico 2 


(A) Se observa telerradiografía de extremidades inferiores con eje mecánico neutro bilateral. (B, C) Las imágenes de resonancia magnética evidencian ausencia completa de tejido meniscal lateral en la rodilla derecha. (D) Imagen artroscópica correspondiente confirma ausencia total del menisco a nivel del cuerpo.

Técnica quirúrgica
En ambos casos se realizó un trasplante meniscal lateral alogénico sin calugas óseas, utilizando injertos a medida según las dimensiones obtenidas de la resonancia magnética preoperatoria. (Figura 2). 

Figura 2. Aloinjerto a la medida 


(A) Se observa injerto de menisco con bloque óseo, el cual posteriormente es retirado para preparación con suturas. (B) Medidas del injerto según especificaciones de resonancia magnética. 

El injerto fue preparado en mesa quirúrgica, realizando tres suturas tipo “rienda” (shuttle sutures): en la raíz anterior, en la raíz posterior y en el margen anterior al hiato poplíteo (Figura 3A). Estas suturas tienen por objetivo facilitar la introducción controlada del injerto al espacio articular y actuar como puntos iniciales de fijación provisional. 

Previa a la inserción del aloinjerto, se confeccionaron dos túneles óseos de 4,5 mm desde la cortical anterior de la tibia hacia los sitios anatómicos de inserción de las raíces meniscales anterior y posterior (footprints), guiados bajo visión artroscópica (Figura 3 C-D). 

 

Figura 3. Secuencia quirúrgica del trasplante meniscal lateral alogénico 


En la primera imagen (A) se observa el injerto meniscal preparado con suturas de rienda en la raíz anterior (A), raíz posterior (P) y anterior al hiato poplíteo (UP). A continuación (B), se muestra un injerto seccionado en su espesor. En las imágenes artroscópicas superiores (C, D) se visualiza la confección del túnel tibial para la raíz posterior y la introducción del injerto. En la fila inferior (E, F, G) se evidencian las suturas "dentro-fuera" aplicadas en la capa superior e inferior del cuerpo meniscal y un punto de sutura "todo dentro" para la fijación del cuerno posterior.

 

Una vez introducido el injerto en la articulación mediante las suturas de rienda, se procedió a su fijación definitiva, utilizando diversas técnicas de sutura según el segmento meniscal. Para el cuerpo meniscal se utilizaron puntos de sutura “dentro- fuera” (inside-out), distribuidos a lo largo del margen capsular, tanto por el borde superior como inferior. En el cuerno posterior se realizó mediante técnica “todo dentro” (all-inside), utilizando dispositivos de sutura autorretenibles, y en el cuerno anterior se utilizaron suturas “fuera-dentro” (outsidein). Las raíces meniscales fueron fijadas mediante un nudo extracortical sobre la cara anterior de la tibia, utilizando las suturas de rienda como puente entre ambos túneles de 4,5 mm, asegurando la tensión y posición del injerto en la Figura 4. 

Figura 4. Imágenes artroscópicas de la rodilla derecha


(A) A la izquierda, se observa una completa disociación entre el cuerno anterior y el cuerno posterior del menisco lateral, dejando expuesto el tendón poplíteo. (B) A la derecha, imagen del injerto meniscal alogénico ya implantado, donde se aprecia la continuidad meniscal y la ausencia de visualización del tendón poplíteo, lo cual representa una cobertura anatómica esperable en condiciones normales.


DISCUSIÓN
El trasplante meniscal alogénico constituye una opción terapéutica efectiva para pacientes jóvenes con meniscectomía previa, dolor persistente y ausencia de artrosis avanzada. Su principal relevancia clínica es ofrecer una alternativa restauradora que busca recuperar la función meniscal, mejorar los síntomas y retrasar la degeneración articular en un grupo de pacientes que, de otro modo, tendría indicación de procedimientos más radicales a edad temprana(19,21). En ambos casos presentados se logró una mejoría clínica objetiva, tanto en la sintomatología como en la funcionalidad, sin complicaciones asociadas al procedimiento en el seguimiento inicial.

Desde el punto de vista técnico, el éxito del trasplante meniscal requiere una adecuada selección del injerto, la cual puede realizarse mediante mediciones por resonancia magnética o radiografía estandarizada(23). El uso de aloinjertos sin calugas óseas, como en nuestros casos, permite una inserción menos invasiva mediante túneles tibiales, con fijación extracortical. Las suturas de rienda en raíces y cuerpo permiten no solo guiar el injerto al compartimento lateral, sino también fijarlo provisionalmente antes de realizar las suturas definitivas. La posición del injerto es vital para restaurar la función fisiológica de la rodilla. En su trabajo, Choi et al. demostraron que la posición lateral del injerto meniscal lateral puede producir extrusión de este(24). De igual manera, Kim et al. observaron que los cambios en la posición en el plano coronal de los cuernos anterior y posterior de un injerto meniscal se asociaban con extrusión(25). 

La fijación combinada (dentro-fuera, todo-dentro y fuera-dentro) facilita una coaptación anatómica y estable del injerto, lo que se considera un factor determinante en la integración y sobrevida del trasplante(26,27). 

La evolución postoperatoria observada en estos pacientes concuerda con lo reportado en series internacionales, que describen una mejora sostenida en los puntajes funcionales como Lysholm, Tegner e IKDC tras el procedimiento(22). Varios metaanálisis han reportado una mejora en los outcomes reportados por pacientes en comparación con las puntuaciones preoperatorias tras un trasplante meniscal alogénico en el seguimiento a corto, mediano y largo plazo(28-30). Desde el punto de vista imagenológico, en la revisión sistemática de Van Der Straeten et al., se observó una progresión mínima en la pérdida de espacio articular a 4,5 años postoperatorios, lo cual sugiere un potencial efecto condroprotector, aunque no completamente demostrado(31). 

En nuestros casos, los controles clínicos e imagenológicos a 6 meses mostraron integración adecuada del injerto, sin signos de extrusión ni inestabilidad, hallazgos considerados predictores positivos en el seguimiento (Figuras 5 y 6). 

Figura 5. Resonancia magnética de control a los 6 meses posoperatorio: corte axial


Comparación entre resonancia magnética axial preoperatoria (izquierda) y a los 6 meses postoperatorios (derecha). (A) En la imagen
preoperatoria se observa una discontinuidad entre los cuernos anterior y posterior del menisco lateral, con exposición completa del
tendón poplíteo. (B) En la imagen postoperatoria se evidencia un injerto meniscal continuo que recubre adecuadamente el tendón
poplíteo, restaurando la continuidad anatómica del menisco.

Figura 6. Resonancia magnética de control a los 6 meses postoperatorios: visión coronal

Se muestran 2 cortes coronales consecutivos a la altura del tendón poplíteo, donde se observa el tendón cubierto por el injerto
meniscal sin evidencia de extrusión del injerto del meniscal lateral.

 

En cuanto a la tasa de complicaciones, los estudios reportan cifras cercanas al 10%, siendo las más comunes la ruptura parcial del injerto (11%), artrofibrosis (3,6%) e infección (2%)(22). La tasa de revisión quirúrgica, por su parte, varía entre 10% y 29% dependiendo del tiempo de seguimiento, la técnica utilizada y la presencia de lesiones asociadas(32). Un metaanálisis reciente demostró una sobrevida acumulada del injerto de 73,5% a 10 años y 60,3% a 15 años, lo que respalda la durabilidad del procedimiento en pacientes seleccionados(22). Por esta razón, la indicación debe centrarse en casos sin mala alineación significativa ni degeneración condral avanzada, tal como se observó en nuestros pacientes. 

CONCLUSIONES
El trasplante meniscal alogénico lateral es una alternativa terapéutica factible y segura en pacientes jóvenes con déficit meniscal sintomático, sin degeneración articular avanzada ni alteraciones del eje mecánico. En nuestra experiencia inicial, se logró una adecuada integración del injerto, con resultados clínicos favorables y ausencia de complicaciones en el seguimiento a corto plazo. La técnica quirúrgica descrita, basada en injertos sin calugas óseas y fijación mediante túneles tibiales, ofrece una opción reproducible en centros con experiencia artroscópica. Estos casos reflejan la posibilidad de implementar con éxito este procedimiento en el sistema público de salud, destacando la importancia de una correcta selección de pacientes y una ejecución técnica meticulosa para maximizar los beneficios clínicos y funcionales del trasplante meniscal. 

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Correspondencia:

Hospital Clínico Universidad de ChileDr. Maximiliano Barahona Vásquez

Hospital Clínico Universidad de ChileServicio de Ortopedia y Traumatología, Hospital Clínico Universidad de Chile

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